

Somos
Gabriela López y Guadalupe Aizaga, creadoras que habitan la comunicación desde la imagen, la palabra y la piel. Nuestro trabajo nace en el cruce entre el periodismo, la fotografía y el arte, con una mirada profundamente humana, sensible y política. Desde proyectos como Contracorriente, hemos construido un lenguaje propio que cuestiona lo establecido, visibiliza historias que suelen quedar al margen y apuesta por narrativas que incomodan, pero también sostienen. Gaby aporta una estética marcada por lo simbólico y lo gráfico, mientras que Lupe trabaja desde la memoria, la intimidad y la observación documental. Juntas, tejemos relatos que buscan quedarse en el cuerpo.









Este proyecto surge de esa misma necesidad: entender el tatuaje no solo como práctica estética, sino como archivo vivo de identidad, resistencia y memoria. Nos interesaba explorar qué significa habitar la piel en un contexto como el nuestro, donde el cuerpo también es territorio político y social. Este proyecto es una extensión de nuestras búsquedas: un espacio donde convergen nuestras experiencias, preguntas y formas de mirar el mundo, para abrir una conversación más amplia sobre lo que llevamos marcado, lo que elegimos mostrar y lo que nos atraviesa.
